Tarragona

Situada en el noreste de España, a solo 92 kilómetros de Barcelona, encontramos la que fue la primera ciudad romana fuera de la península itálica, convertida después en el epicentro de la romanización de la península. Declarada patrimonio de la Humanidad en el año 2OOO, Tarragona se levanta sobre una colina que le sirve de atalaya natural, balcón del mediterráneo, siempre abierto al mar convertido hoy, en punto de encuentro de los tarraconense y seña de identidad de la ciudad…

Durante años, capital de la Hispania Citerior o Tarraconense, esta ciudad supo convertirse en uno de los centros urbanos más importantes del mediterráneo, de ahí que contase con  infraestructuras de todo tipo. Entre ellas edificios dedicados al espectáculo como el anfiteatro: donde se combinaba lucha de gladiadores, fieras y ejecuciones, o este otro lugar, el circo, sin duda uno de los mejores conservados de Europa con gradería sustentadas sobre bóvedas y celdas. Polo económico y cultural del mediterráneo, prueba de aquello, es  el importante legado del que todavía podemos disfrutar a día de hoy en museos como este, el nacional arqueológico. También puede presumir Tarragona de tener el monumento más antiguo (del siglo III a.c) y más grande de la península, su muralla. Con 4 kilómetros de largo originariamente, por 5 de ancho y 12 de altura cerraban una ciudad salpicada de piedra en cada uno de los rincones. Precisamente 50.000 metros cúbicos de piedra salieron de aquí, de  la cantera de Médol cuya aguja de 16 metros nos muestra la profundidad del material que de aquí se extrajo.

Tarragona también ha sabido conjugar el legado romano con su pasado medieval, representado en lugares como la Pla de la Seu, uno de los espacios que conserva mejor el ambiente medieval de la ciudad. La Catedral es, sin duda, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad  medieval. En su interior destaca por su belleza, el retablo del altar mayor del siglo XV. Una filigrana de alabastro policromado que narra la vida y martirio de  Santa Tecla, patrona de la ciudad.

Uno de los conjuntos más remarcables de la plástica románica en Cataluña de finales del XII lo encontramos en el claustro de la catedral, donde la procesión de las ratas, se muestra al visitante como un auténtico libro en piedra para aquellos que no sabían leer y del que sacaremos una moraleja: puede más la astucia que la fuerza.

Un nuevo capítulo en la historia de Tarragona comienza en los  siglos XV y XVI.  Es entonces cuando  surge la ciudad modernista cuya creación se prolongará hasta el siglo XIX. Ejemplo de aquello  la casa Castellarnau de principios del XV. Fue residencia de las familias más influyentes de la ciudad, incluso Carlos V vivió en ella durante su estancia en Tarragona. Un ejemplo de refinamiento y elegancia en todos y cada una de sus rincones. Nuestro recorrido pasa también por el Teatro Metropol, joya arquitectónica creada por Josep Jujol discípulo directo de Antonio Gaudí, quien supo crear una atmósfera singular. Para Jujol  el edificio era un barco que conducía a los fieles, a los espectadores, hacia los mares de la salvación. La Quinta de San Rafael nacida como espacio de curación, contemplación y descanso,  ofrece al visitante un edificio modernista enclavado en un lugar donde se respira paz  y sosiego, idóneo para terminar aquí el recorrido de una ciudad testigo de la historia, que tendremos que recorrer  paso a paso.