Segovia
Segovia es toda ella una postal. Ciudad de cuento, construida sobre un arisco peñón calizo, supera los 1000 metros de altura, desde donde ha visto llegar celtíberos, visigodos, árabes, judíos y por supuesto romanos que dejaron su testigo en esta ciudad castellano leonesa cuyo pasaporte internacional es éste. Sin duda el acueducto, es una de las mejores tarjetas de presentación de una ciudad en la que se respira historia en todos y cada uno de sus rincones. Lugares y detalles  nos enseñarán cómo transcurría la vida en esta ciudad. Nos empaparemos también de arte acercándonos a costumbres decorativas, convertidas en hoy señal de identidad, testigo a su vez de aquellos mudéjares que vivieron en una Segovia que extiende la mano a todas las culturas. La judía también tuvo su hueco en estas tierras, donde nació uno de los núcleos más importantes de población hebrea de toda Castilla.

 La Plaza Mayor recoge el latido de una ciudad viva, construida hacia un cielo que nos muestra pináculos catedralicios y una luz, que pintores de toda España trata de plasmar en sus lienzos. La llaman la Dama de las Catedrales, un título que bien merece una pausa en nuestro camino para conocer a fondo, esta joya de piedra caliza que enamoró a poetas como Machado o Camilo José Cela…

La calle más fría y ventosa de Segovia nos llevará hasta El Alcázar, navío que se abre paso entre los ríos Clamores y Eresma. Prisión, castillo de artillería y sede científica…castillo de proa y de cuento, nos regala espectaculares vistas de unos alrededores fértiles y frondosos. Desde este lugar, el santuario de la patrona de la ciudad, la Virgen de Fuencisla despide nuestra ruta, no sin antes, encomendarnos a los placeres del estómago en forma de los reyes de la gastronomía segoviana los asados y las judías que tanta fama han dado a una ciudad que puede presumir de contar con historia, arquitectura, literatura y buenas viandas.