Ruta romana y exteriores

Si existe una civilización que, sin duda, cambio la historia de la humanidad esa fue la romana. En el año 192 a.c, la ciudad fue tomada por Marco Fulbio Nobilior, que construyó Toletum sobre las ruinas carpetanas. Más de V siglos estuvo Roma presente en Toledo. Del siglo I d.c son las termas romanas de Amador de los Ríos, que nos muestran un complejo sistema para caldear las distintas salas, de lo que seria, a día de hoy, una especie de club social donde se tomaban importantes decisiones comerciales y jurídicas. Tendríamos que ver la cara de sorpresa que pondrían los romanos al ver sus termas, convertidas hoy, en el centro de recepción de turistas del Consorcio de Toledo. Esta ciudad tiene el privilegio de albergar uno de los primeros yacimientos arqueológicos urbanos de Europa, solo comparable a Roma o Estambul.

Toledo nos reserva además lugares que, a primera vista, pasan desapercibidos como las Bóvedas del Nuncio, localizadas en el patio de vecinos de una antigua pensión.  Durante años estas bóvedas se utilizaron como almacén de la catedral  e incluso de una floristería, con una temperatura ideal, para mantener las plantas en perfectas condiciones de humedad. Rincón peculiar es el pozo del Salvador, durante años ha sido utilizado también como aljibe donde almacenar el agua de la lluvia. Se encuentra escondido bajo tierra en un lugar,   donde pocos sospecharían que existe una joya como esta.

Continuamos nuestra ruta callejeando, la mejor forma de conocer la ciudad, así llegaremos hasta uno de los extremos del Toledo antiguo donde, junto al río, encontramos los baños árabes de Tenerías y justo a unos metros los molinos de agua utilizados durante siglos para moler grano y acondicionados después para producir energía eléctrica. En este lugar donde disfrutaremos de unas magnificas vistas del Tajo, en lo que se conoce como la antigua playa donde los toledanos acudían a nadar algunos y a asearse otros. Unos metros más allá divisaremos la Casa del diamantista que sobresale por encima del río, alberga una de las leyendas más bellas de Toledo. Su interior nos muestra unas preciosas balconadas y su exterior un patio que nos regalará unas idílicas vistas, sobre todo al atardecer.  

Llegados a este punto, proponemos al viajero un relajante paseo por la senda verde del Tajo que nos premiará durante nuestro recorrido con vistas como esta del puente de San Martín a ras de río. A pie o en coche, si las fuerzas no dan para más puesto que la caminata puede ser muy larga, nos dirigiremos al hospital de Tavera. Nos sorprende su interior, con la farmacia, el archivo y sobre todo su sorprendente cripta sonora. Al hablar en ella, el viajero tendrá la sensación de hacerlo a través  de  un micrófono pegado a la boca. 

De camino a nuestra última parada pasaremos muy cerca del puente de Alcántara, de origen romano y declarado Monumento Nacional, durante años este fue uno de los puentes de entrada a la ciudad de Toletum. Nuestro recorrido termina en uno de los lugares con mayor encanto de Toledo la ermita de nuestra señora del Valle, a la que son devotos muchísimos toledanos. La tradición dice que quien no toque la campana de la iglesia no se casará nunca. Los que quieran podrán tocarla y los que no, verán recompensado  su viaje con  estas vistas de un Toledo, casi, de postal.