Toledo musulman y monumental
Entramos en la ciudad amurallada de Toledo como lo hacían los reyes árabes por la puerta de Nueva Bisagra, una de las más espectaculares de la ciudad,  que sirve para hacernos una idea de lo que nos espera. Ya los musulmanes que conquistaron la ciudad en el año 711 y la definieron como “la ciudad de los reyes”. Otro rey, el rey Sol nos da la bienvenida en su puerta. Este fue durante años el acceso principal a la medina musulmana. En ella, la mezquita del Cristo de la luz, joya del arte musulmán y mudéjar. En su puerta la señal donde se arrodillo el caballo del Cid, para descubrir después el Cristo que hoy  da nombre a esta mezquita. Capiteles visigodos, bóvedas de ensueño  singular, fotografía del Al - Ándalus al que tanto debemos, la astronomía, las matemáticas, y como no, la gastronomía. Dicen los historiados que hubo un tiempo en el que la plaza de Zocodover, olía a cus- cus. Aquí se instaló durante años un mercado árabe donde se mezclaba el té, el negocio y las especias. Hoy queda poco de ese romanticismo. Intenta acercarnos a él, el conocido como Zocotren, mostrándonos algunos rincones de esta singular ciudad. Muy cerca de esta plaza, descubriremos otro de los elementos representativos de Toledo, sus espadas y armaduras con el sello del maestro artesano. Avanzando algunos siglos llegamos al Toledo más monumental. Uno de sus referentes es el Museo de Santa Cruz, su patio y su colección de restos arqueológicos nos transporta del año 3500 a.c al Renacimiento, época de esplendor del Greco. Aquí podremos contemplar alguna de sus obras cumbre como “La Inmaculada de Oballe” o la “Verónica”. De camino a la catedral nos topamos con otra de las señas de identidad de la ciudad, el Alcázar de Toledo actual sede del Museo del Ejercito.

A solo unos metros, uno de los monumentos más visitados de la ciudad. La catedral. En su interior no podemos pasar por alto su sacristía, una autentica pinacoteca con trabajos de Goya, Zurbarán o Rubens. Otra de las joyas de la catedral, sin duda el Transparente, retablo que nada tiene que ver con lo que hayamos visto hasta ahora. El broche final de nuestra visita lo pone sin duda la Custodia Procesional de Arfe, dos metros y medio de oro, plata y diamantes.

Nuestra ruta depara aun muchas sorpresas. Una de ellas la mezquita del Salvador con sus capiteles romanos, visigodos e incluso un cementerio cristiano. Descanso y buena música encontraremos en nuestra última parada, el Círculo de arte toledano. Una iglesia del siglo XII en cuyo interior, podremos asistir a una obra de teatro, un concierto,  ver una exposición o tomar una copa.