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COBERTIZO DE SAN PEDRO MÁRTIR

Los cobertizos surgieron de unir dos casas contiguas por la parte alta, quedando una especie de túnel, que sustituía así a las tradicionales calles. De esta forma las casas, o más bien los conventos, ganaban algunos metros. Eso si, había unas normas: ese túnel debía tener la altura de un hombre a caballo portando una lanza. Cuando está norma empezó a incumplirse se prohibieron este tipo de uniones. Hasta el propio Gustavo Adolfo Becquer mencionaba los cobertizos en algunas de sus obras. Decía lo siguiente: «En nombre de los poetas y de los artistas; en nombre de los que sueñan y de los que estudian, se prohíbe a la civilización que toque a uno solo de estos ladrillos con su mano demoledora y prosaica. Da entrada a esta calle un arco macizo, es achatado y oscuro y sostiene un pasadizo cubierto».