Toledo cristiano

Toledo rozando el cielo tiene este aspecto. La iglesia de San Ildefonso nos brinda imágenes que nos trasladan al año 1085. Fue entonces cuando los cristianos se apoderaron de la ciudad, mediante un pacto. El rey Alfonso VI se proclamó emperador de las dos religiones la cristiana y la musulmana. Siglos más tarde los reyes católicos, prohibieron toda religión que no fuese la cristiana, demostración de poder que culminarían con grandes construcciones como esta que vemos, el Monasterio de San Juan de los Reyes. La cruz del pelícano nos da la bienvenida a uno de los lugares con mayor encanto de Toledo. Isabel y Fernando están presentes en todos los rincones de este lugar: En los escudos de su Iglesia y en los arcos de su claustro, dejando claro la igualdad de poderes entre uno y otro. Monta tanto, tanto monta. Cadenas y grilletes también forman parte de este monumento que recuerda así el sufrimiento de los esclavos cristianos liberados por los Reyes Católicos.

Las almenas del Palacio de la Cava nos acompañan en nuestro recorrido de una ciudad pequeña en extensión, pero rica en historia, donde los siglos se han concentrado en cada esquina, cada calle o cada puerta. La del Cambrón o la de Alfonso VI son un ejemplo, siendo esta última durante años, la principal  entrada a la ciudad de Toledo. El Cid acompañó a Alfonso VI cuando tras atravesar esta entrada, arrebató la ciudad a los árabes, dueños y señores de Toledo durante 365 años. Esta ciudad fue además primera capital de España y la sede del principal arzobispado.

El monasterio de Santo Domingo el Antiguo tiene además el privilegio de ser uno de los más vetustos de la ciudad. En él, reposan los restos del Greco, enterrado como todo artista querría, rodeado de su obra. Reflejo de lo que un día fue un convento de clausura es sin duda el comulgatorio, rodeado de angelotes y flores a través del cual las monjas recibían la comunión, evitando así ser vistas por el resto de los mortales. Sin embargo el mundo exterior que nos reserva rincones como este del  mirador de la Virgen de Gracia,  en una de las ciudades con mayor número de iglesias por metros cuadrado. Por ello Toledo fue y sigue siendo la capital de la Iglesia Española.