Tarragona medieval

Los siglos XIII y XIV marcan el apogeo de la Tarragona medieval que nos ha dejado edificios emblemáticos como la Catedral. Su fachada nos muestra el juicio final con Cristo juzgando a la humanidad. Un lugar mezcla de estilos gótico, románico, renacentista y barroco. En su interior nos da la bienvenida el retablo del altar mayor. Una filigrana de alabastro policromado de Pere Joan que narra la vida y martirio de Santa Tecla, patrona de la ciudad.

Paz monástica encontramos en su claustro, cuyos capiteles y cimacios narran historias ejemplarizantes como está: la procesión de las ratas donde se demuestra que puede mas la astucia que la fuerza. De forma singular ,su piedra labrada nos cuenta la historia de un gato que se hace pasar por muerto, resucitando cuando las ratas lo llevaban a enterrar, cazando así, de un golpe, a casi todas ellas. Por ultimo merece una visita el museo diocesano de la ciudad, donde podremos contemplar entre otros elementos, una bella pintura al fresco representando a Adán y Eva delante de una higuera o la estela funeraria del auriga Eutyches.

En el exterior de la catedral, la Pla de la Seu nos enseña lo que fue la acrópolis medieval con nobles edificios que pertenecieron a familias aristocráticas de la época. Un lugar que se transforma los domingos convirtiéndose en un curioso mercadillo de antigüedades.

Siguiendo nuestro recorrido llegamos a la calle Mercerías, sin duda una de las mejor conservadas del barrio medieval, cuya estructura porticada se mantiene en perfecto estado, albergando hoy numerosas tiendas con un encanto especial. Su pasado comercial viene desde el siglo XIV ya que en sus soportales se celebró durante años uno de los mercados de verduras de la ciudad.

Unos metros mas allá en la calle mayor encontramos el Antiguo Ayuntamiento, un edificio con patio escalinata y una preciosa galería renacentista del siglo XVI, actual sede del Patronato Municipal de Turismo y la Biblioteca-hemeroteca Municipal. Pero sin duda, la mejor manera de conocer el pasado medieval de la ciudad es andar por su casco antiguo, descubriendo a cada paso, rincones de postal de un pasado no tan lejano.