Segovia judía

Calles estrechas y trazado sinuoso. La Judería segoviana invita a pasear por los vericuetos de un barrio, que antaño olía a piel y tintes. Presentes en la ciudad desde 1215, con el paso de los años los judíos fueron obligados a agruparse al sur de la ciudad, en zonas cerradas y delimitadas por muros. Esta Calle la de la Judería era el eje principal de la aljama hebrea. Un camino, que conduce hasta la actual Iglesia del Corpus, Antigua Sinagoga Mayor, es sin duda, la que mejor se ha conservado de las 5 sinagogas con las que llegó a contar la ciudad, en cuyo interior encontraremos un remanso de paz y tranquilidad.

Cruzando la Puerta del Sol accederemos a lo se conocía como extramuros. Un lugar con agradables vistas desde donde podremos contemplar el Valle del Clamores y las ventanas enrejadas de la sinagoga. La historia judía de Segovia se cuenta a través de Abraham Senneor, hombre de confianza de los Reyes Católicos, en cuyo honor se construyó el Centro didáctico de La Judería. Resumen de historia, tradición y cultura. Una de las puertas de entrada a la ciudad era la Puerta de San Andrés o Puerta del Socorro, durante años paso obligado para salir del recinto amurallado desde cualquiera de las sinagogas. Un desconocido lugar, desde donde podremos obtener idílicas vistas de los alrededores de la ciudad a nuestros pies y del cementerio judío a lo lejos. Llegados a este punto desde el cementerio distinguiremos con claridad el barrio de la judería en el que vivió el pueblo hebreo hasta su expulsión en 1492. Enterramientos en cuevas y fosas antropomórficas despiden esta ruta en un lugar privilegiado para disfrutar de las mejores vistas del Alcázar, la catedral  y de lo que fue la Segovia judía. Una bella estampa que al atardecer compensará el esfuerzo de quienes se acerquen a este escondido lugar.