Segovia exterior y verde

Rodeada de agua, es el retrato verde y fértil de un lugar que nada tiene que ver con la imagen seca y desnuda que muchos viajeros tienen de Castilla. El río Eresma, durante años motor de industrias y surtidor de huertas, nos muestra una de las imágenes más bellas de la ciudad desde el mirador situado a los pies de la Iglesia de la Fuencisla. A unos metros El Monasterio de los Carmelitas Descalzos nos recibe con versos de San Juan de la Cruz. Sus restos descansan en este bello y peculiar monasterio, cuyo moderno interior no les dejará indiferentes. Templos misteriosos salpican también los alrededores de Segovia como el de la Vera Cruz, vinculado durante años a la orden de los templarios. Esta iglesia nos regala una construcción difícil de encontrar. Se trata de un templo dodecagonal en cuyo interior veremos un templete donde velaban armas los aspirantes a las órdenes caballerescas. Leyenda e historia entremezcladas bajo un mismo techo. No menos sorprendente es el Monasterio del Parral de extraordinaria belleza. Jardines, estanques y fuentes son la antesala de un relajante lugar digno de visita, sobre todo la entrada a su iglesia, con una peculiar portada inacabada. Así quedó al terminarse el dinero destinado a dicha construcción. Sin duda, un lugar que mantiene el encanto de antaño con misas en canto gregoriano que nos transportarán, de un plumazo, al pasado. Joya del patrimonio segoviano es también el Convento de San Antonio el Real, fundado por Enrique IV conserva uno de los mejores artesonados mudéjares de Segovia así como piezas de arte flamenco del siglo XV que sin duda hay que visitar en una ciudad que algunos definen como verde.

 La Senda con este nombre nos permitirá recorrer la ciudad desde la orilla de sus ríos. Un agradable paseo rodeado de naturaleza, huertas, antiguos puentes y una exuberante vegetación reflejo de la riqueza paisajística de una ciudad vibrante que también nos reserva lugares de calma y tranquilidad como estos…