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Santiago gastronómico y social

Santiago nos sorprende a primera hora con vivos colores y olores intensos que se entremezclan en uno de los lugares más auténticos de la ciudad: el Mercado de Abastos. Con más de un siglo de historia, aquí encontraremos lo mejor de la tierra y del mar.

Escaparate de todo esto la Rua do Franco. Desde centollos y bogavantes vivos hasta filetes de cocodrilo, esto es lo que hay en el mesón Abella. Aquí se instalaron los primeros taberneros que en su día atendían a los peregrinos que llegaban hambrientos a la ciudad.

En las fachadas de los edificios de esta calle conchas o 5 estrellas nos recuerdan que los dueños de esos edificios fueron la iglesia o la universidad.

Si después de recorrer esta calle siguen con apetito no olviden una parada en la tienda de ultramarinos de Rua do Vilar 80, un lugar con más de 100 años de historia que mantiene todo el encanto y la esencia del pasado.

Y que mejor para terminar nuestra ruta gastronómica que una infusión digestiva en un lugar tranquilo y apacible. El hotel Costa Vella nos lo pone fácil con un café en su jardín, contemplando a lo lejos una ciudad abierta y dinámica.

Llega la noche y Santiago sigue vivo, si lo que queremos es conocer la vida social y  cultural de la ciudad, merece la pena hacer un alto en el pub Reixa situado en un peculiar edificio, nada menos que un antiguo palacio del siglo XVI.

No menos llamativo es el Pub Modus Vivendi, localizado en unas antiguas caballerizas. Demostración de todo ello, son los desgastados escalones que encontramos a la entrada por los que bajaban, no sin dificultad, los caballos que hicieron de este lugar su cuadra. Aquí se instaló la primera galería de arte independiente de la ciudad. Un clásico local en cuyas estanterías encontraremos autenticas joyas del pasado. En nuestro paseo nocturno, inevitablemente volveremos a pasar por la Rua Do Franco, que ya entrada la noche presenta este aspecto… Conciertos, lectura y exposiciones nos dan la bienvenida también en Casa das Crechas. Considerada plataforma cultural gallega, este lugar mezcla el estilo decorativo de las casas gallegas de antaño con un toque moderno muy personal, protegido todo ello de cualquier mal de ojo por las numerosas meigas que cuelgan de sus techos. Aquí encontraremos un autentico tesoro, el que reuniríamos con todas la monedas que los clientes llevan dejando en las rendijas de sus paredes durante no se sabe cuántos años…

Habrá que esperar a altas horas de la madrugada para disfrutar a solas de una ciudad que para muchos nunca duerme.