Ruta Ciudad Patrimonio

Si nos acercamos al mirador de San Roque nos daremos cuenta que La Laguna está construida en el lugar perfecto. En un valle de tierra fértil junto a una laguna que se desecó y que da nombre a la ciudad, cerca del puerto, pero lo suficientemente lejos para evitar los ataques de los piratas.

En el ex Convento de Santo Domingo se encuentra una maqueta de la ciudad del siglo XVI, nos hará entender por qué esta ciudad es Patrimonio de la Humanidad. Al contrario de las calles estrechas de las ciudades castellanas, San Cristóbal de La Laguna está concebida para pasear. El Ayuntamiento es uno de los más grandes de España y aglutina además la Casa de Alvarado Bracamonte o de los Capitanes Generales, la Casa del Corregidor y la de la Alhóndiga.

Esta ciudad fue la primera en construirse con la mentalidad de un nuevo mundo que dejaba atrás la Edad Media y su modelo fue exportado a América.

La Catedral situada estratégicamente permanece hoy cerrada. Sus funciones se han trasladado a la Iglesia de la Concepción, primera edificación de La Laguna y primera parroquia de Tenerife. Contiene en su interior la pila bautismal donde fueron bautizados los primeros guanches. La torre adosada a ella es uno de los símbolos de Tenerife y un buen punto donde contemplar el trazado de la ciudad.

Franciscanos, agustinos y dominicos asentaron sus monasterios en los límites de la ciudad, el Convento de San Francisco aloja una de las imágenes más veneradas por los tinerfeños: el Cristo de La Laguna. Dejaban así el centro para las monjas franciscanas y dominicas a las que era más difícil ver debido al celibato. El oro y la plata llegaba de América a espuertas y su primera parada la hacían en la islas. Muchos de los retablos están realizados en su totalidad con plata repujada como el de la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán en la que también se halla la tumba de los familiares del pirata Amaro Pargo, benefactor de la orden dominica y dueño de media comunidad. Fue Amaro un corsario muy querido en estas tierras que mantenía una estrecha relación con la monja Sor María de Jesús del Convento de Santa Catalina de Siena, al morir ésta mandó el pirata construirle un sarcófago en el que todavía descansa el cuerpo incorrupto de la siervita, como es conocida popularmente. El 15 de febrero son muchos los que hacen cola para ver su rostro, rezarle y pedirle algún milagro.

San Cristóbal de la Laguna, también es Patrimonio por sus casas. Casas señoriales habitadas por la alta sociedad, nobles y comerciantes europeos. La Casa Lercaro, actual Museo de Historia, la Casa Salazar con su fachada imponente o la Casa Montañés donde la distribución de plantas sigue intacta, son tres buenos ejemplos. Pero si hay una casa y una familia importante en San Cristóbal de La Laguna esa fue la de Nava y Grimón. La fachada construida en piedra azul da testimonio del poderío de sus habitantes. En ella casa comenzaron las Tertulias de Nava que pretendían una Laguna más cultural y menos religiosa. Estas tertulias se legalizarían en la Real Sociedad Económica de los Amigos del País alojados en la antigua Casa de los Jesuitas que actualmente tiene una biblioteca impresionante.

Los agustinos también tuvieron mucho que ver en la actividad universitaria. En 1702 consiguieron la bula papal para que sus estudiantes obtuvieran el grado en Artes, Filosofía, Teología y Moral.

La actual Universidad de La Laguna actual es de 1927 y es el centro público de educación superior con mayor trayectoria del Archipiélago Canario.