Ciudad universitaria y del conocimiento
La Universidad de Salamanca ha sido y es el motor que marca el ritmo de la ciudad, y ahora como ayer, sigue siendo una de las  ciudades estudiantiles por excelencia.

El Colegio Mayor de Anaya, fue el primero que hubo en España. Fundado para dar posibilidad a los estudiantes más pobres, mantenía al que llamaban el bobo del colegio,  que amenizaba las fiestas con su música y al que pagaban con sopa en los mesones, de ahí la expresión, “vivir de la sopa boba”. En la fachada de las Escuelas Mayores, nos sorprende un tapiz esculpido de medallones, escudos y hasta la célebre rana, que tradicionalmente  buscan los estudiantes, esperando que les de suerte en sus estudios. En su interior, nos da la bienvenida el claustro. Allí se hayan las aulas de sus más insignes profesores, que contribuyeron con sus ideas a cambiar el mundo: Fray Luis de León, Francisco de Vitoria, Antonio de Nebrija, Miguel de Unamuno…El aula de Fray Luis de León se mantiene intacta, congelada en el tiempo. Aquí no se tomaban apuntes, se utilizaban libros prohibidos por la Inquisición; y en este aula, Fray Luis de León, tras cinco años de prisión inquisitorial, reanudó sus clases con la célebre frase “decíamos ayer” que tantas veces ha sido citada más tarde, y con la que hoy, los profesores de la Universidad, le hacen su pequeño homenaje al iniciar el curso.

Los estudiantes que aprobaban pintaban los vítores con sangre de toro, aceite, pimentón y almagre, fueron casi el precedente del grafiti moderno, firmas que salpican los muros de la Universidad y de la ciudad testigos  del paso del tiempo.

La Biblioteca, la primera universitaria de toda Europa, fue fundada en 1254. Con 2800 manuscritos, códices e incunables, cuenta además con unos “libros redondos y gordos”. Son globos terráqueos que decoran la sala y que así han quedado citados para la historia ya que el contable  los apunto de esta manera ante la imposibilidad de justificar este gasto.

En las Escuelas Menores se impartían las enseñanzas previas a los estudios universitarios. En el patio del claustro, podemos contemplar el Cielo de Salamanca, uno de los rincones mágicos que nos brinda esta ciudad. Un cielo azul y estrellado, que nos enseña Astrología, uno de los estudios que allí se impartían, y que nos transporta a la época de esplendor de la Universidad y de la ciudad, pero sobre todo, a un Nuevo Mundo a punto de descubrir.