Ibiza gastronómica y playas
Ibiza es todavía hoy un paraíso natural. Prueba de ello son  sus playas limpias y cristalinas, incluso en aquellas zonas que están a solo unos kilómetros de la ciudad. Es el caso de la playa de Talamanca. Se puede llegar hasta ella, por carretera o tomando un barquito que sale del puerto justo frente al monumento a los corsarios. Un total de 900 metros de longitud la convierte en la más grande del municipio. Se trata de una opción muy tranquila dentro de la isla, donde además podemos practicar todo tipo de deportes.

Después de un baño a primera hora de la mañana, una buena forma de comenzar el día es degustando algunos de los dulces de una de las mejores pastelerías de la isla Can Vadell, galardonada con la medalla de oro de la ciudad. El por qué de dicha condecoración está en sus dulces artesanales típicamente ibicencos. No podemos irnos de aquí sin probar las “orelletes” dulce a base de harina, huevo, anís y manteca. Deliciosas también las magdalenas ibicencas que nada tienen que ver con las magdalenas a las que habitualmente estamos acostumbrados ya que se elaboran con hojaldre de almendras. Y es que cerca de 90 son  los años que esta familia lleva elaborando sus dulces con el mismo éxito de antaño.  Empezaron los suegros de los actuales dueños  en 1923 y ya van por la tercera generación.

De aquí nos marcharemos al Mercado viejo. Inaugurado en 1873 es el heredero de otros mercados anteriores como el de la plaza de la catedral y posteriormente el de plaza de Vila. Hoy en día  es uno de los mercados principales de la ciudad donde encontraremos, desde productos orgánicos a frutas y verduras. En este mercado podemos contemplar puestos con un encanto especial como este, que en su día fue cuartel de la guardia civil. En el llevan más de 60 años vendiendo todo tipo de aceitunas así como bocadillos de atún combinables con otros de productos. Entre sus variedades: atún con aceituna, con alcaparras o con anchoas.

Una vez hecha la compra podemos degustar parte de los productos adquiridos en uno de los restaurantes con más solera de la isla Can Alfredo, galardonado con la medalla de oro de la ciudad. Un lugar que, sin duda, atrae a un público heterogéneo entre los que se encuentran numerosos famosos. Un restaurante cuyo prestigio se basa en sus elaborados platos ibicencos. Cabe destacar la ensalada payesa compuesta de pimiento asado, patata y pescado seco de Formentera. Otro de sus platos estrella es el “bullit de peix” un guiso de pescado hervido con  arroz o cómo no, el “arroz a banda”. Entre sus postres no podemos marchar sin probar la greixonera, una especie de puding con huevo, leche, limón y naranja. Otros postres a destacar  las orelletas, las magdalenas ibicencas o el flaó. Todo un placer para el paladar.