Córdoba gastronómica y peculiar

Andalucía y concretamente Córdoba es sinónimo de buen comer, prueba de ello son las numerosas tabernas que encontramos en la ciudad. Una de las más antiguas es la taberna de San Miguel, también conocida como Casa de Pisto, reconocida con la distinción de “la señora de las tabernas”.

 Este lugar todavía conserva el mostrador y los estantes originales de 1880, fecha de su creación. Si miramos al suelo veremos azulejos que en su día pertenecieron a la mezquita. La familia los compró tras uno de los derribos que se hicieron en ella.

En sus paredes, carteles alusivos al pasado, en los que, por ejemplo  se prohibía pasar a los limpiabotas. Aquí acudían con frecuencia  toreros como Manolete y artistas como Julio Romero de Torres.

El plato estrella, no podía ser de otra manera, el pisto y el salmorejo, pasaporte gastronómico de la ciudad.

Entre tapa y tapa conoceremos uno de los lugares con mayor encanto y devoción popular de la ciudad.

En la plaza de Capuchinos encontramos el Cristo de los Faroles, llamado así por los ocho candiles que iluminan  una imagen protagonista también de numerosas coplas, quizá la más famosa sea la interpretada por Antonio Molina.

La Cuesta del Bailío, que comunicaba la medina con la ciudad baja, nos ofrece hoy  ejemplos de la arquitectura cordobesa del siglo XVI y XVIII. Unos metros más allá, La torre de la Malmuerta, muestra de la arquitectura medieval de la época. De camino a nuestro siguiente destino atravesamos la plaza de Colón, en sus orígenes zona de enterramientos, convertida hoy en un agradable  rincón verde.

 Otro de los lugares más peculiares de la ciudad, El Palacio de Viana, un bello edificio señorial renacentista donde encontraremos colecciones de incalculable valor de tapices, mobiliario antiguo, porcelana, e incluso una biblioteca con 7000 volúmenes.

 Pero quizá lo más original de este lugar sean los 17 patios al aire libre con que cuenta este palacio. Todos distintos y con una personalidad propia en una ciudad que sigue sorprendiendo a quienes  la conocen por primera vez y a aquellos que vuelven una y otra vez atraídos por el imán que esta ciudad lleva tras de sí. 

Y que mejor manera de terminar nuestra ruta que enseñando al visitante una de las más originales tapas que encontramos en la ciudad. En casa Santos, la especialidad es esta…. Tortilla de patata, eso sí, con un tamaño algo peculiar, hasta 10 centímetros. Lo complicado sin duda es comerla, así que suerte y buen provecho.