Córdoba monumental

Música andalusí….espectaculares maquetas…musulmanes como Averroes, judíos como Maimónides y cristianos como Alfonso X el Sabio nos dan la bienvenida en el Museo de Al-Ándalus o lo que es lo mismo, de las 3 culturas. Situado en la conocida Torre Calahorra, este lugar sirve de introducción para conocer las voces del conocimiento a través  3 religiones y sociedades distintas cuyo legado  conforma la  personalidad de la Córdoba actual.

 El olor que desprende el patio de los naranjos nos acerca hasta una de las imágenes más impactantes de Andalucía. La mezquita abre sus puertas dejando boquiabierto a quienes hasta aquí se acercan.

 Iniciada en el año 785 este lugar ha sido transformado a lo largo de los siglos. 856 columnas, romanas, griegas, visigodas. Todo ello en 24.000 m2. Sorprenden también las inscripciones del Corán en oro y bellos mosaicos bizantinos como estos, 4 años tardaron en colocar pieza a pieza algunos de ellos. Mezquita convertida hoy en catedral, este lugar contó con la admiración de personajes ilustres entre ellos Alfonso X el sabio, que cuando vio la mezquita en 1260 quiso que sus restos reposasen en este bello lugar.

 A solo unos metros los jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos, antiguas huertas donde se cultivaban productos con los que alimentar a los militares que allí vivieron. Este lugar fue antigua fortaleza, sede de la Santa Inquisición, residencia de los reyes católicos y hasta cárcel. Todavía hoy podemos ver algunas inscripciones de los prisioneros allí encerrados. Parte del Alcázar, son los Baños Califales, muestra del inmenso patrimonio de la época omeya, en la que Córdoba fue capital del Al Ándalus. Un lugar de encuentro y esparcimiento reservado para el califa y sus invitados de alto nivel. El resto de los mortales acudían a los 600 baños públicos con los que llegó a contar la ciudad.

A 5 kilómetros de Córdoba al abrigo de las laderas de Sierra Morena encontramos Medina Azahara una auténtica ciudad palatina fundada por Abderramán III en el año 940 como demostración de su poder. Albergó la residencia del soberano, su corte y los órganos administrativos. Especialmente bella la Sala Rica que debemos imaginar con arcos de marfil, jaspe, oro y piedras preciosas. Sin duda, una visita obligada que deberemos completar con un paseo por su museo. Aquí veremos cómo las monedas de plata se partían en numerosos trozos, obteniendo así moneda de pequeño valor para utilizarlas en la compra diaria.

Construida en estilo mudéjar la Sinagoga de Córdoba, testigo de la presencia hebrea en la ciudad. Y a solo unos metros el zoco, aquí podremos ver en primera persona cómo era el trabajo que durante años realizaron los artesanos. Un arte que siglos después se mantiene intacto.

Pequeña y acogedora, así es la Capilla de San Bartolomé, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura mudéjar. Y nuestro recorrido termina con una de las experiencias preferidas durante siglos por los pobladores de esta ciudad.

 El baño en los hammams. Un lugar donde relajase y asimilar todo lo visto y lo vivido en esta tierra de culturas.