CATEDRAL

C/ Marqués del Arco 1

Fue en otros tiempos uno de los edificios más altos de España. Conocida como la dama de las catedrales por su elegancia, grandiosidad y armonía. La Catedral comenzó a construirse en 1525  por los arquitectos de la familia Gil de Hontañón. Se trata por tanto, de una de las catedrales góticas más tardías de España y Europa, donde ya se imponía el estilo renacentista.

Esta catedral sustituyó a la antigua catedral situada en los actuales jardines del Alcázar. La guerra de Comunidades destruyó la vieja sede románica y Carlos V ordenó que se reedificara en otro lugar. Fueron los propios segovianos los que pagaron de su bolsillo la construcción de esta catedral que sufrió los vaivenes de la economía. La fachada principal orientada al oeste se conoce como la Puerta del Perdón. Se trata de un templo gótico orientado hacia la salida del sol de manera que, la primera luz que entra en la catedral ilumina las vidrieras de la capilla mayor, de ahí que pueda sorprender al viajero la luminosidad de esta catedral en su interior. 

La planta del edificio es de cruz latina como la cruz donde muere Cristo. Si miramos arriba encontraremos numerosos bóvedas góticas que se elevan a nada menos que 33 metros de altura. Entre todas destaca la bóveda de crucería estrellada sobre el altar mayor, decorada en mármol y bronce. En el centro de la nave central podremos observar dos órganos del S 18, con trompetas horizontales, elemento típicamente español y  que todavía hoy siguen funcionando. La sillería del coro procede de la catedral vieja.

En esta catedral encontraremos también pinturas flamencas y se preguntarán ¿cómo vinieron a parar aquí? La explicación es sencilla, la lana que sobraba se mandaba a Flandes y ellos pagaban no con dinero sino con obras de arte flamencas, que podremos identificar por la perspectiva aérea y los pliegues con todo detalle de los ropajes.

Una de las curiosidades de ésta catedral es la piedra fundacional de la catedral, del 8 de junio de 1525.  Se trata de una piedra hueca que contiene documentos y monedas de la época. Curiosamente ésta catedral empieza a construirse no por el ábside sino por detrás, la explicación: hubo que ir derribando 100 casas de judíos y un convento de clarisas que se encontraba junto a la puerta de la fachada principal. La piedra fundacional se encuentra  en el trascoro bajo un cartel que pone Diego García Medrano junto a la puerta de la fachada principal frente al coro.

Las vidrieras son del siglo XV y XVI una Biblia en cristal para aquellos que no sabían leer. En total podemos disfrutar de más de 18 capillas plagadas de pinturas y esculturas. No nos podemos perder el Cristo Yacente de Gregorio Fernández, donde podemos apreciar la expresión de los músculos, la cara…Se trata de una talla realizada en madera, hasta la lengua es de este material. Como curiosidad podemos ver los dientes de marfil y las uñas de los pies hechas con asta de toro.

Un dato más, el campanario llegó a ser uno de los más altos de la península con 100 metros. Un rayo lo destruyó en parte y decidieron bajar el campanario hasta los 80 metros. Ha estado habitado hasta mediados del siglo XX. Merece la pena disfrutar de la sala de los tapices con techumbre de madera decorada con pan de oro.  Se dice que en ella se empleó el primer oro llegado de las Américas, no ha sido restaurado por lo que el brillo que presenta es el original. También debemos ver el claustro de Juan Guas procedente de la antigua catedral románica y trasladado piedra a piedra a su actual emplazamiento, junto al Museo Catedralicio donde podremos disfrutar de las de 500 incunables, entre ellos el Sinodal de Aguilafuente, el primer libro impreso en España.  Por último resulta curiosa la capilla de San Antón, patrón de los animales con un barroco muy decorado.

HORARIO:

Octubre-marzo: 9.30 - 17.30h Abril-septiembre: 9.30 - 18.30h

Entrada: 3 € Grupos superiores 20 pax: 2 € Segovianos gratis.

Tel: 921 462 205