CALLE ALFONSO VIII

C/ Alfonso VIII 

Es la calle más emblemática de la ciudad por su peculiar fisonomía y marcada arquitectura. El eje Alfonso VIII y Andrés de Cabrera, junto con las calles de San Pedro y Palafox constituyen la espina dorsal de la ciudad alta. La policromía de las fachadas de los rascacielos hace singular la arquitectura de Cuenca.

Estos edificios se adaptan a la topografía formando un conjunto urbanístico de gran singularidad. De forma que mientras en la fachada principal tienen tres o cuatro alturas, sobre la cornisa del Huécar pueden llegar a alcanzar hasta doce.

Esta calle, la principal de acceso a la plaza Mayor, tomó la forma definitiva a lo largo del siglo XVIII. En ella se conservan dos magníficas casonas del siglo XVII, la Casa del Corregidor y el palacio de Clemente de Aróstegui con muy buena rejería y dos blasones a la altura del balcón principal.