CATEDRAL

Pza del Obradoiro s/n

Cuatro plazas nos acercan a la catedral. Podemos acceder a ella por el Pórtico de la Gloria o por la puerta Santa, en la plaza de Quintana, aunque solo en los años Santos.  El interior del templo es románico de los siglo XI y XII. En el altar veremos a Santiago encima de un caballo, se trata de una figura de piedra con un manto hecho en plata del siglo XVII. Hubo que poner otro manto porque algunos desaprensivos se lo fueron llevando a trozos que arrancaban poco a poco.

Dentro de la catedral destacan el claustro, el museo catedralicio que sin duda merece una visita, y el altar mayor que domina todo el interior de la Catedral. Este templo fue reconstruido con elementos barrocos en el siglo XVI. Debajo del altar mayor hay un pasadizo que conduce a la cripta con los restos del Apóstol que están delicadamente guardado en una urna de plata. En este lugar si te sitúas en un lateral se pueden ver los muros de época romana. Merece la pena observar la puerta Santa por dentro toda labrada en bronce... Si miramos hacia arriba veremos el lugar donde se suele colgar el botafumeiro, las cuerdas y las poleas que sujetan el mayor incensario del mundo.

El botafumeiro se utilizaba para desinfectar las catedral y eliminar los malos olores que había en la segunda planta de la catedral donde durante años durmieron los peregrinos. Solo podremos ver el botafumeiro en el año Santo. Nos podemos hacer una idea de lo que pesa, si pensamos que la cuerda que lo mueve es tirada por 8 personas. Desde la girola se puede subir a abrazar al santo, una figura del apóstol Santiago del medievo, una tradición muy asentada en agradecimiento por la fe y la protección que nos dispensa. Si bajas las escaleras podrás ver el desgaste de los escalones de los miles de peregrinos que han pasado por aquí.