CONVENTO DE SAN JOSÉ

C/ Las Madres, 4

Es la primera fundación y fueron muchas las dificultades que se encontró la Santa para llevar a buen término su proyecto, pues necesitó de la ayuda de familiares, amigos y miembros de la nobleza y del clero abulense. Su hermana Juana de Ahumada y su cuñado Juan de Ovalle adquirieron las casas como residencia habitual y emprendieron la adaptación de las mismas para convertirlas en dependencias conventuales.

El monasterio se componía de una serie de casas, que se agruparon y unieron creando un espacio arquitectónico que aún hoy se conserva y que nada tenía que ver con la arquitectura de otros monasterios de la ciudad . Aquí encontramos también una pequeña iglesia visitable donde se oficio la primera misa llamada “capilla de San Pablo”.

En 1608 se levanta la actual con las trazas del arquitecto Francisco de Mora, gran devoto de la Santa, que planteó el prototipo de iglesia carmelitana. Se conservan en el interior las antiguas celdas del convento que permitirían imaginar cómo era aquel primer convento de la reforma y el espíritu de su promotora: cocina, refectorio, la celda de la santa, el claustro, la campana fundacional, la escalera del diablo, por la que Teresa se cayó unas navidades de 1577 rompiéndose el brazo izquierdo , estancias no visitables por tratarse de un convento de clausura. Lo que si podremos contemplar en el museo del convento es la reproducción de su celda, cartas escritas por Teresa, objetos que la acompañaban en sus viajes y el féretro donde descansó su cuerpo durante dos meses en Ávila, antes de ser trasladado a Alba de Tormes por orden del Duque de Alba.