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Ávila palaciega y curiosa
Ávila es, sin duda, una de las ciudades palaciegas mejor conservadas de nuestro patrimonio. Entre los siglos XV y XVI, se construye, sobre todo en intramuros, un conjunto de palacios fortaleza que brillarán con el paso de los siglos con luz propia. El palacio de los Velada es un ejemplo del poderío de la época. Aquí se alojaron nobles caballeros e incluso Isabel la Católica. Su patio de columnas nos da la bienvenida convertido a su vez en espacio estético pero también defensivo al situarse alejado de la puerta de entrada, para de esta forma dificultar el acceso al reciento del posible enemigo. Otro de los palacios más antiguos de la ciudad construido con el mismo material de la muralla es el palacio de los Dávila con matacanes y balcones abiertos desde donde se echaba agua y aceite hirviendo al posible adversario….El Palacio de los Verdugo destaca por su austeridad, aunque en su interior encontramos artesonados mudéjares de gran belleza. Actualmente es la sede de ciudades patrimonio en Ávila.

Continuando nuestro recorrido llegaremos al Museo provincial ubicado en la iglesia de Santo Tome el Viejo y antiguo Palacio de los Deanes, que fue utilizado durante años, como taller mecánico. Hoy alberga un museo donde encontrar piezas desde romanas como el mosaico que podemos contemplar en su suelo, o celtas como los berracos, símbolos protectores del ganado que aparecen diseminados por toda la provincia y que durante años se utilizaron para delimitar las tierras. Si nos fijamos en estas figuras veremos que siempre son machos. Una forma de potenciar la fecundidad del ganado. Otro singular museo es el etnológico de Ávila donde podremos profundizar en la historia y tradiciones de la zona pudiendo contemplar trajes típicos, telares, máquinas de escribir antiguas e incluso tijeras para cortar el hilo de las velas.

Terminaremos nuestra ruta en el monasterio de Santo Tomás, primera sede de la Santa Inquisición y palacio de verano de los Reyes Católicos. En este monasterio encontramos el sepulcro renacentista del príncipe Don Juan, único hijo varón de los Reyes Católicos y el retablo de Pedro de Berruguete. También destaca el claustro de los reyes lugar donde se impartieron clases de teología, filosofía, derecho... Hoy en día podemos contemplar aun el Aula Magna donde se licenciaban los estudiantes, uno de sus ilustres fue Jovellanos.

En otra sala palaciega veremos otro de los museos más peculiares de la zona el de arte oriental, cuya colección procede en parte de los regalos que los dominicos recibieron durante su labor evangelizadora en Japón, China, Vietnam y Filipinas. Así en la sala de Vietnam destaca un precioso altar dedicado a los antepasados y especialmente bellos sin duda kimonos, bronces japoneses y los gongs, que podemos admirar en este lugar.  También merece una visita el museo de ciencias, bien de interés cultural donde podremos contemplar infinidad de animales disecados, en una visita, enmarcada en un escenario, en el que pocos dirían que podemos encontrar tal variedad de registros.