portal/recursos/imagenes/Avila_monumental.JPG
Ávila monumental y románica

Gran parte de la historia de Ávila y sus gentes se entiende gracias a sus murallas. Testigo del paso de la historia, sus dos kilómetros y medio de perímetro, 88 torreones y sus nueve puertas nos muestran el mejor ejemplo de arquitectura militar del románico en España. Esta muralla sirvió como defensa militar, cinturón sanitario para evitar la propagación de enfermedades y frontera fiscal, ya que todo aquel que quisiera entrar a la ciudad para vender sus productos, debía pagar impuestos.

La de San Vicente es una de las 9 puertas de acceso a la ciudad cuyos muros son testigo de la reutilización de materiales, una práctica que ya en aquella época, se puso en marcha. Así el viajero podrá ver bloques de piedra labrados que, según los historiados podrían pertenecer a la vieja muralla romana. A unas pasos, la basílica de San Vicente nos da la bienvenida. Levantada en el lugar donde según la tradición fueron martirizados Vicente, Sabina y Cristeta es, sin duda, el gran modelo del románico abulense. Su interior sorprende con capiteles historiados en la capilla mayor y un sepulcro donde se narra la historia de los santos, en escenas que para alguno fue, el inicio de lo que después sería el cómic. Peculiar también la rosa juradera, en cuyo interior introducían los dedos aquellos que estaban a punto de ser condenados, si mentían, al jurar inocencia, cuenta la leyenda que se les paralizaba el brazo.

Siguiendo nuestro recorrido antes de llegar a la catedral nos detenemos en uno de los edificios mas desconocidos de la ciudad, el Episcopio antigua residencia de obispos y reyes. Es este el edificio románico mas antiguo de la ciudad. Poco a poco llegamos hasta la catedral dedicada a San Salvador. Iniciada en el románico la catedral se levantó en estilo gótico. Según algunos historiados esta construcción fue lo primero que vio de gótico en Castilla. Es el ejemplo mas claro de catedral fortaleza. En nuestro recorrido merece la pena deterse en el trascoro del siglo XVI de extraordinaria belleza sin pasar por alto, una las mejores obras al óleo sobre tabla de Berruguete. En el mismo trascoro, en la capilla conocida a partir del siglo XVIII como la de los magos contemplaremos una peculiar imagen del rey Baltasar labrado en piedra negra. Todo ello en un lugar envuelto por un tono rojizo. Se debe a la utilización en su construcción de la arenisca ferruginosa, conocida también como arenisca sangrante por el tono rojizo que desprende y que, sin duda, trasladarán al viajero a una atmósfera especial difícil de encontrar en otros lugares.