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Alcalá monumental

Alcalá recuerda todavía hoy sus orígenes. Ciudad universitaria fue también durante años tierra dominada por los arzobispos de Toledo, quienes construyeron lo que hoy conocemos como Palacio arzobispal, edificado como castillo fortaleza y utilizado después como palacio. Un lugar que acogió la primera entrevista entre Cristóbal Colón y los Reyes Católicos celebrada en 1486.

El monasterio de San Bernardo nos dará la bienvenida con su gran cúpula elíptica. Si rodeamos el retablo central veremos curiosos lienzos de Ángelo Nardi, uno de los más  singulares, el de la Virgen sacándose el pecho para que San Bernardo beba su leche. Merece también una visita su museo donde encontraremos una preciosa arca de plata repujada perteneciente al rey Carlos I, o salsas que nos recuerdan la vida de estas monjas cistercienses.

El museo arqueológico regional es ya de por sí diferente. Situado en la iglesia del antiguo convento de los Dominicos de la Madre de Dios, sus pinturas en el techo son testigo de lo original de este lugar. Se trata de  un museo hecho para ver y tocar. Tocaremos las  herramientas de sílex utilizadas por el hombre primitivo, veremos reconstrucciones de una casa de hace 2.500 a.c, y contemplaremos bellos mosaicos procedentes del yacimiento de Complutum, como el de Zeus y Leda.

La Catedral Magistral. Erigida sobre el lugar donde recibieron sepultura los Santos Niños Justo y Pastor. Esta es una de las dos únicas iglesias en todo el mundo que tienen el título de 'Magistral', lo que significa que todos sus canónigos  podían  otorgar títulos universitarios. Curiosas sin duda las capillas pintadas de esta catedral que seguro, engañarán a la vista, ya que las columnas y todos los detalles, aunque parecen en piedra son pintados. Es lo que se conoce como estilo “trampantojo” gracias al cual se recrean las capillas desaparecidas a principios del siglo XX. Una catedral ubicada junto a la que se conoció como Plaza de la Picota, donde eran expuestos públicamente reos y ajusticiados allá por la Edad Media.

La Calle Mayor, eje de la judería de Alcalá, durante la Edad Media, sigue siendo hoy una de las principales calles de la ciudad .En ella, destacan, sus columnas, testigo de la evolución a lo largo de la historia y las mirillas utilizadas por los comerciantes establecidos en estos soportales durante la Edad Media. A través de esta mirilla confirmaban quien llamaba a sus puertas. Además utilizaban este agujero para tirar las llaves por él sin necesidad así de bajar hasta la calle.

En la Calle Mayor, un bello patio nos da la bienvenida en el Hospital de Antezana. Se trata de un hospital benéfico y gratuito, lugar donde trabajo y vivió San Ignacio de Lozoya durante su etapa de estudiante de teología en la Universidad de Alcalá. Testigo de aquello es la inscripción en una de sus paredes.

En el corazón de la ciudad se encuentra la Universidad de Alcalá, primer conjunto universitario de la Edad Moderna, fundado por el Cardenal Cisneros en 1499, con su impresionante fachada plateresca realizada por Rodrigo Gil de Hontañón y el Paraninfo, lugar donde todos los años se entrega el Premio Cervantes de Literatura.

Para finalizar el recorrido por la ciudad, no deben de dejar de visitar el pintoresco Palacio Laredo, capricho arquitectónico de gran belleza, en su interior se encuentran salas inspiradas en la Alhambra de Granada. Además, podemos encontrar la Biblia Poliglota complutense (primera edición poliglota de una Biblia completa) de la que se hicieron 600 copias, aunque actualmente solo se conservan en el mundo 123. Cuentan los historiadores que gran parte de las copias se perdieron en un naufragio cuando eran transportadas a Roma. Sin duda, este recorrido por Alcalá Monumental les hará comprender el sentimiento de la única ciudad de Patrimonio de la Humanidad de la Comunidad de Madrid, con más de 2.000 años de historia.