Agua y naturaleza

Pocos imaginarían que la Mérida monumental que deja boquiabierto al viajero, se encuentra en un marco ambiental y paisajístico de singular belleza. Uno de los puentes romanos más largos del mundo  nos aleja de una Emérita que lleva contemplando durante siglos. Él nada tiene que ver con otros gigantes que también hoy son símbolo de una ciudad que avanza con los nuevos tiempos. El agua y sus ríos dan vida a una urbe que a tan solo unos kilómetros nos regala dosis de naturaleza en bruto. Mas 10.570 hectáreas de Parque Natural dan la bienvenida al viajero que se adentre en el Parque de Cornalvo.

Un remanso de paz solo interrumpido por  el ruido de las más de 200 especies  de aves que viven en este lugar. Muy cerca de aquí asoma el Lago de  Proserpina. Durante años lugar de expansión de los emeritenses capaces de apreciar un entorno natural de gran belleza que se extiende entorno a una presa,  también con sello romano,  y considerada una de las más grandes de la antigüedad clásica.

El agua, tiene en Mérida su propio centro de interpretación. Elemento fundamental de la vida romana conoceremos sus diferentes caras. Con ella recorreremos fuentes, baños públicos, casas particulares e industrias….Seguiremos su curso por acueductos, ríos y fuentes subterráneas, como las que surten al balneario de Alange.

Un lugar de ensueño que nos permitirá pisar y relajarnos en las mismas piscinas o termas  donde los romanos tomaban sus baños hace más de 2000 años.

 Nos deslizaremos por unos escalones de mármol que nos trasladarán al siglo  el 2 d.C. y disfrutaremos de unas aguas termales que pondrán el broche de oro a una ruta cuya parada final, sin duda, nos hará sentir como auténticos emperadores o emperatrices romanas.