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LA ERMITA Y EL BARRIO DE SAN ANTONIO

c/ Barrio de San Antonio

En este lugar estuvo ubicada la antigua sinagoga y la Judería Vieja de Cáceres. A lo largo de la Edad Media existió una importante comunidad judía en tierras extremeñas. Parece ser que Mérida, tras la expulsión de Jerusalén decretada por el emperador romano Tito en el siglo I d. c, fue lugar de destino para un importante número de judíos. La importancia de la judería cacereña es evidente sobre todo a lo largo del siglo XV, etapa que culminaría con la expulsión firmada por los Reyes Católicos en 1492. En este momento se calcula que debía de estar formada por unas 2.000 personas.

En 1474 la aljama cacereña aportaba 8.200 maravedíes al tesoro real, lo que la hacía figurar entre las cinco más importantes de Castilla. En este lugar estarán concentrados hasta que en 1478 surge una nueva judería en los aledaños de la Plaza Mayor. La zona tiene unos rasgos propios que la hacen fácilmente identificable.

El blanco de la cal que envuelve las fachadas y las callejuelas y plazuelas irregulares, contrastan con la zona cristiana de palacios y torres de muchos metros de altura. De hecho en la actualidad recibe el nombre de barrio de San Antonio de la Quebrada por lo abrupto del terreno. En el centro del barrio se encuentra la ermita de San Antonio de Padua ubicada sobre el solar de la antigua sinagoga.

Tras ser expulsados a la Judería Nueva el edificio pasó a ser propiedad de Alfonso Golfín quien ordenó derribar la sinagoga para construir en su lugar una ermita. Apoyada sobre la antigua muralla medieval, se abre a la plaza mediante un pórtico de tres arcos. Se trata de un edificio religioso de factura muy sencilla, con una planta rectangular como suele ser habitual en las sinagogas antiguas y un altar rococó dedicado a San Antonio de Padua. Fue transformada en 1661 y posteriormente rehabilitada en 1993 y 1994.