• caceres

EL ADARVE Y EL ARCO DE LA ESTRELLA

Plaza Mayor

Subiendo las escaleras desde la Plaza Mayor, llegamos a este arco, puerta por excelencia de entrada al casco viejo de la ciudad. Este vano servía de separación entre el espacio de privilegios que estaba situado tras la muralla y donde están ubicados todos los palacios, casonas, iglesias y torres almenadas. La posibilidad de residir en su interior sólo estuvo al alcance de los grandes linajes cacereños.

Al otro lado se encontraba la Plaza Mayor, en torno a la cual giraba la actividad administrativa y comercial de la urbe y la ermita de la Paz, construida para que los comerciantes pudieran asistir a los oficios religiosos durante los mercados.

 El Adarve, o los también conocidos como Caminos de Ronda, fueron unos pasillos o caminos interiores destinados a recorrer las defensas, a veces por lo alto de los muros, permitiendo el paso de unas torres a otras mientras se repelían los ataques, o bien desde la parte baja de la muralla que siempre permanecía despejada, para facilitar el movimiento de las tropas. Estas, muchas veces como ocurre con la ciudad de Cáceres, terminaron por convertirse en una calle circular.

El proceso urbanístico que la ciudad ha sufrido con el paso de los siglos, ha ayudado a resguardar y preservar la muralla árabe, ya que esas mismas casas que se fijaron al muro trasero sirvieron también para preservarlo de desmoronamientos y otros deterioros.