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El Adarve de Cáceres

Desde el arco de la estrella, puerta por excelencia de entrada al casco viejo de la ciudad, nos adentramos en una zona conocida como el Adarve de Cáceres, un camino interior que recorría la muralla, hoy convertida en calle circular. La única puerta original perteneciente a la muralla romana, y por donde penetraba en la ciudad la ruta de la Plata, es la Puerta del Cristo. El Adarve nos conduce a un paseo obligado por la Judería Vieja, lugar fácilmente identificable por sus casas encaladas y el apretado discurrir de sus callejones, que nos invita a hacer una pausa en la ermita de San Antonio, la que fue su sinagoga. En el Baluarte de los Pozos, centro de interpretación judaico, se halla el túnel que permitió la entrada de las tropas cristinas en la ciudad. La plaza abierta extramuros al otro lado del Adarve y de la puerta de Mérida, descubre uno de sus más vetustos conventos, el de Santa Clara.

La enfermería de San Antonio, levantada aquí por los franciscanos para procurar cuidado a los enfermos más pobres, era sufragada aquí por familias nobles encargadas de costear las curas y la manutención. Y cerca de aquí se encuentra el Palacio de los Golfines de Arriba y su torre del Homenaje, la única que los Reyes Católicos en recompensa al apoyo recibido, permitieron levantar más allá de los tejados después de su decreto sobre las torres defensivas. Por el Adarve de Santa Ana, cerramos el cerco y accedemos al edificio del Museo Municipal. Adosado a la propia muralla medieval, se halla este centro permanente de exposiciones dedicado a dar a conocer parte del acervo cultural local. Sin duda un paseo circular por los lienzos de una muralla que data de los tiempos de la fundación romana y que ha conseguido permanecer casi intacta al paso del tiempo.