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PALACIO DE LA SALINA

También en la calle de San Pablo se encuentra este palacio fundado en el siglo XVI por Doña Mayor de Fonseca y su esposo. Debe su nombre a que fue un almacén de sal hasta 1880, cuando lo compró la Diputación para transformarlo en su sede.

Es de estilo plateresco y se atribuye a Rodrigo Gil de Hontañón. La fachada, con grandes arcadas, está decorada por diversos medallones y en el patio, de enorme belleza, destaca la galería apoyada sobre grandes ménsulas con figuras humanas en violentos escorzos. Según una antigua leyenda, estas figuras atormentadas son los retratos de nobles salmantinos que no quisieron acoger a la amante del Arzobispo, personaje de enorme poder e influencia en aquella época.

Su disposición, abierta a la calle, demuestra que es un edificio construido desde sus inicios para ser público y no destinado a residencia.