Cuenca

La llaman la ciudad-paisaje, y su título bien lo merece, pues por ello fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1996. Enclavada en lo alto de un promontorio rocoso se levanta esta ciudad-fortaleza. Y en su frontera, las hoces del río Huécar y del agua encantada del Júcar que le sirven de muralla natural. Los primeros en establecerse fueron los musulmanes que supieron aprovechar este inmejorable emplazamiento defensivo formado por el propio Sistema Ibérico. Aquí la arquitectura se modela escalonadamente junto al paisaje formando así los famosos rascacielos de Cuenca. El Puente de San Pablo, nos invita a una de las vistas más emblemáticas de la ciudad pues desde aquí, podremos ver parte de su perfil asomado a la cornisa de calizas: las Casas Colgadas, el Palacio Episcopal, o la trasera de la Catedral junto a restos del sistema medieval de murallas. Al otro lado del puente y sobre un espigón rocoso, se alza el antiguo convento dominico de San Pablo, en la actualidad ocupado por el espacio cultural dedicado al artista Gustavo Torner y el Parador de Turismo.

La catedral, emplazada en la antigua alcazaba musulmana, fue el primer edificio que se empezó a construir tras la conquista de la ciudad por el rey castellano Alfonso VIII. Orgullosos se sienten los conquenses pues es considerada el ejemplo más temprano del gótico en España.

Una ciudad que jalonada por restos de muralla, casonas, conventos e iglesias además de algunos buenos ejemplos de arquitectura popular conquense, podrán sorprender al viajero en su recorrido. El arte contemporáneo es también protagonista en esta simbiosis de ciudad-paisaje que se funde perfectamente con el mundo de la abstracción. Así lo vieron importantes artistas españoles como Torner, Saura o Zóbel que quisieron instalarse en esta ciudad en los años 60 y a quién hoy se debe que existan importantes museos como el Espacio Torner, la Fundación Saura, el museo abstracto de Cuenca o la Fundación Antonio Pérez. Finalizaremos nuestro recorrido asomándonos a sus balcones y rondas, caminos trazados desde lo alto y en paralelo a la hoz del Huécar y del Júcar que nos permitirán recorrer gran parte de la ciudad, y asomarnos desde sus balcones a contemplar como arquitectura y paisaje se funden en esta asombrosa ciudad.