Córdoba
A los pies de Sierra Morena y bañada por el río Guadalquivir, Córdoba es, sin duda, testigo vivo de las civilizaciones que se asentaron en esta ciudad andaluza, a la vez árabe, judía y cristiana. Pocos lugares en el mundo pueden presumir de haber sido Capital de la Hispania Romana y capital del califato de los omeyas.

 Declarada toda ella patrimonio de la humanidad en 1994, su mezquita ya contaba con este reconocimiento 10 años antes. Todo el que se adentra en este lugar sale sobrecogido ante imágenes como estas. Estamos, nada menos que en la tercera mezquita más grande del mundo con 24.000 metros cuadrados de historia y también, por qué no, de  leyendas. Una de ellas habla sobre la existencia de un túnel que comunica la mezquita con el puente romano y que tendría el ancho de un carruaje para que, sólo el monarca pudiese salir de la ciudad en caso de ataque.

Fortaleza romana, cárcel y residencia de los Reyes Católicos, son algunos de los usos que ha tenido este bello lugar, el Alcázar de los Reyes cristianos. En él se gestó desde  la conquista del reino nazarí de Granada hasta el descubrimiento de América, ya que Isabel y Fernando el Católico recibieron aquí al mismísimo Cristóbal Colón. No menos fastuosa es la ciudad palatina de Medina Azahara, creada para demostrar al mundo el poder del recién creado califato Independiente de Córdoba. Testigo de la belleza y refinamiento de la época,  a día de hoy vemos tan solo una mínima parte de lo que aquí existió ya que hasta ahora solo se ha sacado a la luz un once por ciento de lo que fue esta gran ciudad.

 San Rafael acompañará nuestro paseo por Córdoba, lo encontraremos en numerosos rincones, por eso es el patrón de la ciudad, dando nombre a un buen número de cordobeses.

 El segundo teatro más grande del imperio romano se encontraba en el lugar donde hoy se levanta el Museo Arqueológico de Córdoba, uno de los más importantes de España, con una de las mejores colecciones de moneda andalusí del mundo.

A pocos metros, La taberna de San Miguel. Conocida también como Casa Pisto y frecuentada por toreros como Manolete e intelectuales y artistas como Julio Romero de Torres. Sin duda un lugar con historia en cada uno de sus rincones. Su mostrador y sus estantes nos trasladan por ejemplo a 1880, el año de su fundación.

Una vez comidos y bebidos, nada mejor que un paseo por alguno de los bellos patios con que cuenta el Palacio de Viana. Un lugar de singular belleza que nos permitirá relajarnos y asimilar todo lo que ofrece una ciudad, que desde luego, no acaba aquí, esto es solo un adelanto de las sorpresas  que nos tiene preparadas.